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📸@rfep

La segunda jornada del Mundial de Milán dejó para España una medalla de bronce muy peleada en el K4 500 m masculino, un resultado que confirma la fortaleza de la embarcación pese a los cambios sufridos desde el pasado Europeo de Racice. Con dos representantes gallegos, Carlos Arévalo y Rodrigo Germade, el bote español subió al podio en una final marcada por la igualdad en las primeras posiciones.

En la lucha por el oro, Portugal se proclamó campeona del mundo con un tiempo de 1:18.93, apenas cinco centésimas más rápida que Hungría (1:18.98), que se llevó la plata. España completó el podio con un registro de 1:19.33, a solo 0.40 segundos de los lusos y con escasa diferencia sobre sus rivales directos. El equipo español arrancó con fuerza, pasando en primera posición los 250 metros (38.50), pero en el último tramo cedió dos puestos para finalizar tercero.

Este bronce llega en un contexto de renovación. Tras el quinto puesto en el Europeo de Racice, Marcus Cooper decidió dejar la embarcación, lo que abrió la puerta a la entrada de Rodrigo Germade, quien aportó su experiencia mundialista para acompañar a Carlos Arévalo, Adrián del Río y Álex Graneri. El resultado confirma que, pese a las modificaciones, el K4 español sigue siendo referencia en el panorama internacional.